Nota del autor bajo sospecha
El narrador no se
presentará en su totalidad. Es alguien
que de entrada esta alejado de nosotros y continuara alejándose aun más.
Las historias siempre han
sido contadas.
La fuente en la que se basa
para contar las historias, no es mas que la experiencia registrada en sus
escritos; aferrándose a ellos como un
castigo. Solo imagine al narrador
viniendo desde lejos para contar viejas historias olvidadas que nos orientan
hacia lo desconocido. Las
descripciones de aquellos lugares, se revelarían ante su solo espectador. El narrador esta tan a gusto en la lejanía,
demostrando además un implacable interés de conservar su lugar de origen.
El que narra tiene consejos
para el que escucha.
El autor, esta sumergido en una subcultura
en proceso, que incide en temprano indicio.
La narración comienza, lentamente,
apropiándose del tiempo. Y es así como
el consolidado dominio del autor aparece, alejándose de la criatura,
ausentándose como narrador hasta que llegue el momento crucial.
El proceso de aislamiento requiere de una
distancia mayor a la ya establecida:
cuanto más alejado esta de sí mismo del que escucha, mas impregna en su
memoria la experiencia ajena.
El narrador tiene a iniciar en su historia
precisiones sobre las criaturas...
El narrador es responsable
de los hechos.
Piénsese en la narración como una
transportación del lector a otra dimensión.
Su mirada no se aparta de ese cuadrante ante la cual se mueve una
procesión de criaturas, y es él quien tiene, según el caso, una relación
ingenua con el oyente; siento dominada
por el interés de conservar en el recuerdo sus historias.
El lector participa en
compañía del narrador.
La jerarquía del mundo de las criaturas,
protegidas por los “justos” desciende hasta alcanzar el abismo. Cuanto más profundo desciende, más evidente
es el acercamiento hacia su perspectiva.
Lo curioso es que el anfitrión no tiene
interés en dejarse conocer.
El mundo del autor puede llenarse de
tinieblas, describiendo como la majestuosidad del mal se instala en la escena.
Alma, ojo y mano.
Esa vieja coordinación, hace emerger las palabras
con que el arte de narrar puede ir mas lejos con un ideograma.
Sin embargo el autor, mueve los hilos para
poder convertirse en el huésped. El narrador es un ser que convierte a la
atmósfera que lo rodea al que esta escuchando una figura que conlleva al
“justo” a enfrentarse consigo mismo.
