Joker


El único comodín


En una oscura noche de tormenta cerca del arrecife me obligaron al encierro de tu absurda agonía. Sin moverme en el suelo miro tus ojos absueltos de culpa. Atada a una esquina cono un animal. Me crees proteger de un ocaso silencio del alma abundadota de las artes planas. Pero no es más que una imaginación tuya. Puedo ver la luna en el cielo iluminando mi rostro pero no veo que te enfoque  a ti. Mi amado activo. Te veo en una esquina una sombra pegada en la pared a oscura solo veo tus pupilas rojas que se mueven como el fuego y a medida que te acercas a la luz se pone amarillas. No se que mas puedes hacerme mas que dejarme libre y que pierda mi juicio.
De no saber a dónde ir mas que a la puerta, para respirar el aire que me prestas. Te acercas, escucho tu respiración, casi molesta, casi no; anhelo que te acerque pero lo haces y tengo tu rostro desdibujándose en penumbra...

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¡Silencio, por favor!