Sepulcral tormento



Yo no tengo alma: la ira me ha embargado esa ventaja que los mortales llamada esencia.
A la muerte evado con gracia en esos inmensos obstáculos... mas bien pruebas que ella me elige sabiendo mi habilidad, de sobre vivencia...
No eres más que mil engaños juntos. (Pura habladuría)
Eres quizás el eslabón perdido de aquellos días de júbilo. No! aun peor eres el que me engaño con promesas de eternidades... El que me hizo lo que soy ahora.
OH! discúlpame mi atropello; no hablo de poesía por que me embola.
Sin embargo la prosa me lleva a decirte estas cosas tan peculiares que no tienen ecos en tu estadía terrenal...
Ven a mi sepulcral tormento; ven a mi guaria que te encontraras perdido en tu propia puerta del edén…
TE LO ACEGURO.


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