Shhh, duerme a mi lado.








El silencio no siempre agrada. Es un don saberlo interpretar; es el que nos acompaña y al sentirlo juntos, nos acerca mas.
El impulso que te obligó a llenar el vacío, reformulando las palabras ya escuchadas, forjó a que nuestras miradas se juntaran a destiempo; reflejando en las pupilas que dilataron tu imagen de hombre, aquel que solo recuerdo haberlo visto en sueños: una imagen lejana echa presente.
La oscuridad que me rodea es pasajera, eso has de saber.
Nuestra frecuencia se complica al interrumpir el insomnio…
Solo aparento ser frágil: sólo una niña con dotes de mujer.
Anhelas tantas cosas de mí: oscuridad…, tormento…, infierno…
Atiendo a tus caprichos de estética sepulcral, dejando de lado mi esencia perfecta: blanca, fuerte, sencillez… la simpleza de ser y sentir.
Así solo estamos, por capricho que nos une en el eterno silencio que te aqueja… tan cerca como lejos.

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¡Silencio, por favor!